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La comunicación en la pareja. Una columna clave para sostener el amor


La comunicación es un elemento vital en el matrimonio. Es la llave que abre la puerta a una relación sana, feliz y segura. En una era donde se incrementa el índice de matrimonios frágiles, la habilidad de comunicarse dentro de una pareja es uno de los factores más importante para que la relación matrimonial sea estable y satisfactoria.

No solo es importante el tema sobre el cual dialogar, sino el modo de cómo hacerlo. Que puedan dialogar, discutir, discrepar y llegar a acuerdos tratándose con amor, indica que existe una buena comunicación entre ambos. Sin embargo, si no logran llegar al más mínimo acuerdo aun siendo novios, ¡necesitan mejorar urgentemente sus prácticas comunicativas!

Podría decirse que cada uno de nosotros se comunica con los demás en un “idioma” diferente, y cuanto antes aprendamos a entender el idioma de nuestro cónyuge, mejor será para la relación. A medida que interactúes con tu persona amada te irás dando cuenta de cuáles son las diferencias entre ustedes, y descubrirás que cada uno tiene su manera peculiar de comunicarse y desenvolverse en la vida. Estas diferencias no necesariamente indican que uno lo esté haciendo bien y el otro mal, o que uno esté en lo correcto y el otro equivocado.

De hecho, algunas personas son naturalmente extrovertidas y charlatanas, y otras son más introvertidas y calladas. Unos son más espontáneos, y otros son más cautelosos. Algunos tienen gran facilidad de palabra para expresarse y compartir sus sentimientos e ideas, y otros son más tímidos, discretos o reservados. Cada quien tiene su personalidad y temperamento, y en una relación de pareja es vital entender estas diferencias y respetarlas.

Lamentablemente muchas parejas malinterpretan estas peculiaridades, y entonces comienzan los desacuerdos por no entender que probablemente todo tiene su raíz en los diferentes estilos comunicativos que tiene cada uno. Por eso queremos compartirte a continuación algunas habilidades indispensables para lograr una mejor comunicación y un mejor entendimiento mutuo:

Sinceridad

La sinceridad debería ser la base de toda la comunicación en una pareja. Cuando hay sinceridad hay apertura para el diálogo, y se genera intimidad y confianza en el ambiente. La sinceridad es el modo de expresarse sin mentiras ni fingimientos. Lamentablemente, la sinceridad en términos de comunicación es un artículo de lujo, ausente en el centro de muchos hogares. El hecho de buscar ser una persona sincera conlleva la decisión de vivir la vida tal como uno es, sin mentiras ni falsas apariencias. E implica decir la verdad en todo momento, sin importar la situación ni las consecuencias.

Sin embargo, ¡cuidado! Tampoco es la sinceridad una luz verde para que digas todo lo que sientes y piensas en cada momento. Soltar todo lo que se te pasa por la mente sin filtro previo no te convertiría en una persona sincera, sino en una persona insensata. Si hicieras esto terminarías demostrando falta de buen juicio, prudencia y madurez al hablar. A los temas cruciales de la vida, lógicamente hay que hablarlos con total y plena sinceridad. Pero cuando tu pareja te pregunta qué tal le queda el nuevo vestido que se compró, o cuando te muestra su nuevo corte de cabello o el cuadro que acaba de pintar, tienes que tener mucho cuidado en lo que vas a responder. No siempre tienes que decir todo lo que piensas.

Puedes elegir, de entre todo lo que se te ocurra, lo más amable que tengas para decir sin mentir. Posiblemente por un tema como esos no querrás iniciar la tercera guerra mundial, ¿verdad? Cuando hablamos de que la sinceridad sea el fundamento principal de sus conversaciones nos referimos a la ausencia de mentiras en las cosas que dicen y que hacen. No debería haber secretos ni engaños entre ustedes. La Biblia dice en Romanos 12.9 que el amor debe ser sincero, y que debemos aborrecer el mal, aferrándonos al bien. Y en el versículo 10 nos insta a amarnos, a respetarnos y a honrarnos mutuamente.

Saber escuchar

No puede ser casualidad que Dios nos haya dado dos oídos y solo una boca. ¡Qué bueno sería usar cada cosa sabiamente! Cuando aconsejamos a parejas, una de las principales quejas siempre es: “Mi pareja no me escucha. Intento e intento decirle lo que pienso, ¡pero simplemente no me escucha!” Por increíble que parezca, puedes oír a una persona hablar, pero no escucharla. Escuchar requiere enfocarse en la persona, y no solo en lo que dice.

Tal vez en el tiempo que llevan juntos con tu pareja hayan discutido porque uno sintió que el otro no le estaba prestando la atención requerida. Aunque tu mirada estaba orientada hacia su dirección, tus pensamientos se encontraban en cualquier otra cosa menos en lo que la otra persona estaba tratando de comunicarte. Es decir, estabas oyendo pero no escuchando. ¡Es tan fácil echar a volar la imaginación cuando alguien nos está hablando! Por eso necesitas ejercitarte en escuchar a los demás con la debida atención.

Para esto puedes utilizar pequeñas estrategias que ayudan a que tu pareja sienta que la estás escuchando, por ejemplo:

♦ Mirar a los ojos

♦ Gesticular mientras escuchas transmitiendo interés

♦ Repetir alguna frase o idea que escuchaste mostrando que estabas atendiendo

♦ Resaltar sus sentimientos

Si tienes alguna duda de que existe este problema, simplemente dedícate a observar lo que sucede en cualquier restaurante cuando llega una pareja para una cena romántica. Posiblemente él correrá la silla para que ella se siente, y esperará que ella se acomode. Luego tomará su lugar, levantará la mano y llamará al mozo. Pedirán algo para beber, y se tomarán de las manos y comenzarán a conversar… A partir de ahí, puedes comenzar a tomarles el tiempo. Te aseguro que no pasarán más que unos minutos, y no muchos, hasta que alguno de los dos reciba un mensaje o alguna notificación en su celular, o incluso tal vez ella lo busque en su bolso para tomarse una fotografía juntos… ¡Ya está! Comenzarán a interactuar con terceros en sus redes sociales, o aprovecharán algún intervalo mientras el mesero sirve las bebidas o la comida para responder algunos mensajes de texto.

Si esto ocurre con algunas parejas de novios en plena etapa de cortejo y de conocerse, ¡te imaginarás lo que ocurrirá cuando se casen! Hay parejas que lo último que hacen antes de cerrar los ojos para dormir es revisar su celular y ponerse al día con las últimas novedades en las redes sociales. Y al levantarse, antes de decirle “¡Buenos días!” a su cónyuge, se ponen al tanto de las primeras noticias en el mundo entero, y con las de cada una de sus “amistades”, para luego desayunar rápido y salir corriendo para la oficina o el trabajo.

A la hora de prestarle atención a quien amas, elimina todo tipo de distractores que podrías tener a tu alrededor, cuida de no ponerte en una posición defensiva ya que eso impedirá que interpretes con claridad a tu pareja, ten una mente abierta para escuchar las recomendaciones, las ideas, o los argumentos del otro para no subestimarlo o hacerlo sentir inferior.

Empatía

La empatía es una cualidad que todos necesitamos desarrollar para comprendernos mejor, ya que no nace de manera natural en nosotros. Siempre existirán dos perspectivas: la nuestra y la del otro. Pero todos necesitamos desarrollar la habilidad de ponernos en el lugar del otro, y de intentar comprender el universo emocional de la otra persona para poder entendernos mejor.

La empatía es considerada por los especialistas en inteligencia emocional como la piedra angular de cualquier interacción entre las personas. Sin embargo, tristemente hoy en día pocas personas la incorporan a su interacción de pareja. La empatía es un principio que se menciona reiteradas veces en la Biblia. Como ejemplo, en Romanos 12:15 se nos dice que nos alegremos con los que están alegres, y que lloremos con los que lloran. Y el versículo 16 nos exhorta a que vivamos en armonía los unos con los otros, a no ser arrogantes sino solidarios con los humildes, y a no creer que somos los únicos que sabemos todo.

No puedes pretender que tu pareja siempre te comprenda y te preste atención, sin que tú también te pongas en su lugar, intentando ver la situación desde su cosmovisión para lograr entender cómo se siente. Si hasta ahora la empatía no ha sido moneda corriente entre ustedes, no te preocupes. Puedes mejorar en esta habilidad con decisión y práctica. Para esto debes asumir una actitud abierta y sensible hacia el otro. Presta atención a los sentimientos de tu pareja y considera cuáles son sus intereses y motivaciones. Aparta tiempo para escucharla e intenta demostrar que te importa y comprendes su punto de vista. ¡Te aseguramos que funciona!

Respeto

Las personas reaccionan mejor cuando sienten que son respetadas. El respeto incluye reconocer, aceptar y valorar las cualidades de una persona. ¿Cómo sientes que está el nivel de respeto entre ustedes dos? Algunas personas que no reconocen el valor del respeto gritan, insultan, menosprecian y ridiculizan los gustos y opiniones de otros. Esto ocurre porque no valoran a los demás. Si esto es algo que suele ocurrir entre ustedes, deberían prestarle atención. Es una luz roja que anuncia peligro. Claro que puedes no estar de acuerdo con tu pareja en algo, e incluso discutir sobre todos los temas que quieras, siempre y cuando sea en el marco del respeto. Sin menosprecio ni agresiones.

Jesús instituyó la regla de oro cuando enseñó principios de vida en el recordado sermón del monte, y creemos que esta también es una regla perfecta para el marco del noviazgo y del matrimonio: “Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas”. (Mateo 7:12) También Pablo, en el libro de Efesios, escribió: “En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo”. (Efesios 5:33) El respeto es una respuesta de amor que les das a los demás. Y el respeto entre ustedes siempre sacará a relucir lo mejor de cada uno, y hará que ambos sean mejores personas cada día.



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